En los primeros días del mundo, cuando los dioses aún caminaban entre los mortales y la Tierra estaba gobernada por titanes, un acto de violencia indescriptible dio a luz a las Erinias. Crono, el titán que había derrocado a su padre Urano, buscó consolidar su poder. En su ansia de dominio, tomó una hoz de adamantina y derribó a Urano, su propio padre, derramando su sangre por toda la tierra.

De la sangre de Urano nacieron las Erinias. Oscuras fuerzas vengativas tomaron forma en la figura de tres hermanas, cada una representando un aspecto diferente de la ira. Alecto, la "Incesante", cuya furia no conocía límites; Tisífone, la "Vengadora del Asesinato", cuya ira se encendía con el derramamiento de sangre; y Megera, la "Celosa", cuyo corazón se hinchaba de rabia ante la traición.